Think Tank

Se trata de la sede central de operaciones para un high-tech especializado en dsarrollo de páginas web. El arquitecto define el espacio como “liberador” por permitirle pensar en nuevas formas de hacer arquitectura vinculada a trabajo inmaterial y la tecnología, una condición que en las últimas décadas transformó el sentido de labor y producción relacionado a servicios en el espacio global, en este caso particular, también en lo virtual.
Ocupando un nivel completo de Design Center, el proyecto inicia con una clara intención respecto a su forma “rustica” original, en el que la diferencia de la típica oficina que esconde todas las infraestructuras de su contenedor, la propuesta expone cada una de ellas y las integra al nuevo diseño al darle un nuevo orden visual. Una cualidad que se refleja en todo el desarrollo del proyecto y que es mas evidente aún, al observar el ambiente de ingreso y recepción multicolor, unos servidores (aquellos que hacen posible toda la logística informática y neurálgia de la sede), como principal objeto a mostrar en una especie de vitrina tecnológica.
Con detalles variables, como explica el arquitecto: “el proyecto busca romper con todo lo ortodoxo”. Enunciado que le permite dar una respuesta lúdica en programa y materialidad. Respectivamente, el espacio se distribuye en tres principales ambientes que a su vez responden a distintas escalas entre lo individual y lo colectivo o “vida pública”.
El primer ambiente, las oficinas de los directivos, emplazadas como una hilera de cubículos, son el único espacio individual del proyecto y sin embargo fueron diseñadas de tal forma que a diferencia de la “contemporánea” oficina directiva, cerrada con vidrio sandblast, asumen una apariencia local que anima a la experiencia urbana en donde el arreglo de los cubiculos de forma lineal son pensados como una serie de viviendas donde las ventanas dan hacia la calle, revertiendo el hermetismo de una oficina distante de las actividades de la ciudad.
El segundo ambiente, The Red Carpet o “La Alfombra Roja” por definición, una que flota ligeramente sobre el espacio protagónico en donde los creativos diseñan el “ciberespacio”, mediante grupos de trabajo orientados. Un espacio que no es del todo colectivo, sino relacional, condición que en su diseño activa el recurso intelectual con enfoques particulares y organizados como comunidades o células productivas en módulos abiertos.
Por último, el espacio colectivo o “de vida pública”, compuesto por dos principales espacios, una sala de juntas y un estar, muestra la forma mas lúdica de trabajo en donde su total apertura permite a los usuarios crear la agenda de actividades múltiples y sumltáneas. Ocio y productividad se diluyen aquí, una respuesta en donde el diseño “maximiza los recursos”, una actitud inherente en esta élite de creativos tecnológicos.
Los materiales varían entre los rústico o expuesto del concreto, contrapuesto con muros blancos, algunos gestos de color en vanos y una entre mezcla de tecnología e insustrialismo presentes en algunos detalles como la robusta puerta corrediza, y sin olvidar lo local, una hilada de izotes (flora endémica de la región) perfilan un paisaje que hacen del proyecto una “dicotomía abierta”, explica el arquitecto. Un espacio siempre distinto desde cualquier lugar que se observa, al cual como elemento final aparece una caja de embalaje de exportación de grandes proporciones que recuerda la idea de lo global en los puertos navieros y sin embargo en su interior se encuentra un espacio para crear y formular ideas, un verdadero Think Tank.
Texto: Erick Mazariegos, Revista RARA Vol.7
Diseño: David Garda Taller de Arquitectura