Un apasionado con visión, Davide Garda

arquitecto davide garda

“Arquitectura es el arte en que vivimos” Así define Davide Garda la profesión que ha ejercido por más de 30 años.
Durante su carrera ha manifestado la importancia que tiene para él, que la arquitectura pueda reflejar la realidad contextual y ambiental propia del lugar. La visión de la profesión para Davide consiste en entender la cultura de un país, el funcionamiento de la sociedad, así como las variables ambientales, urbanas e históricas.

En el caso de Guatemala, ha sido testigo de los cambios que derivan de las políticas que afectan nuestro territorio así como cierta ineficiencia de instituciones que han perdido oportunidades para contribuir en la creación de un entorno urbano de mayor significado. Pero cuenta que a pesar de ello, ya no se siente ese vacío cultural que caracterizó la décadas de los ochenta y noventa. Guatemala ha progresado enormemente y las oportunidades de diálogo y de discusión se multiplican: existen varias facultades de arquitectura, revistas especializadas, concursos, bienales, iniciativas que permiten el debate. A raíz de ello surge una apertura mental que se ha convertido en un factor determinante para poder definir estrategias adecuadas de desarrollo. Recuerda un apreciado colega que opera en SCI-Arc, la famosa y aclamada academia californiana, se trata del arquitecto guatemalteco Teddy Cruz, que se ha destacado con sus visiones de desarrollo basadas en intercambio de ideas, donde enfatiza las lecciones que Norteamérica puede derivar de la cultura latinoamericana. Teddy, menciona Davide, es un ejemplo del gran talento guatemalteco, un pensador original que inspira y educa nuevas generaciones de arquitectos y urbanistas. Su reciente exposición en el prestigioso “Yerba Buena Center for the Arts” de San Francisco, examina las políticas urbanas en las regiones fronterizas y enfatiza una ciudadanía organizada alrededor de intereses comunes y no en acciones de segregación. Un mensaje que aplica tanto a nivel regional como urbano.
A pesar de éstas aperturas, Davide cree que en Guatemala la arquitectura no se encuentra suficientemente dignificada. Existe un colonialismo intelectual auto-impuesto, que nos conduce a “importar” temas de otras culturas, en lugar de darle continuación a las fuerzas que operan en nuestra región, nuestra latitud, nuestras raíces. En resumen, se trata de ir más lejos y elevar la identidad guatemalteca sin por ello dejar de aportar con originalidad y generar vanguardia.
La arquitectura no es solo edificar, es poesía
A su criterio, dar continuidad al “espíritu del lugar” es clave. Recuerda algunos arquitectos modernistas latinoamericanos que lograron con su aporte generar un lenguaje original que obedece y responde a las fuerzas culturales propias: Eladio Dieste, Rogelio Salmona, Teodoro González, Oscar Niemeyer, entre otros. Encontramos su contraparte en Guatemala con la primera generación, donde sobresalen Pelayo Llarena, Jorge Montes y Carlos Haeussler con sus aportaciones de gran valor, que dignifican y generan un sentido de pertenencia. La gran oportunidad fue en los años cincuenta la creación del Centro Cívico, singular momento en que ambiciosas iniciativas gubernamentales y talento se reúnen para darle forma a un polo que representa hasta la fecha el pico más elevado a nivel de visión urbana. Este tipo de visión eleva el sentido de “pertenecer”, dignifica la sociedad y el individuo. Aquí se escucha el eco de Miguel Angel Asturias, de Carlos Mérida, de Humberto Ak’abal, y cuanto otro guatemalteco que aporta con su arte a ese dialogo.
Garda afirma que podríamos estar en el umbral de un “renacimiento” arquitectónico en Guatemala pues hoy más que nunca existe talento y deseo de originalidad. Las nuevas generaciones están contribuyendo con creciente ambición y se necesita que puedan ser apoyadas en su camino hacia la creación de arquitecturas de valor, que expresen los anhelos y complejidades de la contemporaneidad.

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